Me gustaría tenerte conmigo, amor mío.
Concluyen los días, se alarga la noche
y yo sola, fría, siento tu ausencia.
¿Quién será la afortunada que goce de tu presencia?
Cual dagas de plata me atraviesan tus recuerdos,
y me desespera no sentir el calor de tu cuerpo
junto al mío cada amanecer.
¿Deberé transformar acaso, el calor en dolor,
el amor en fracaso?
Resignarme a perderte no quiero,
vivir de recuerdos no puedo,
¿cómo hacer si en la mañana sólo espero
despertar una vez más entre tus brazos?

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