sábado, 20 de octubre de 2012

Poema XX

PUEDO escribir los versos más tristes esta noche. 
 
Escribir, por ejemplo: " La noche está estrellada, 
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos". 

 
El viento de la noche gira en el cielo y canta. 
 
Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
Yo la quise, y a veces ella también me quiso. 

 
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. 
La besé tantas veces bajo el cielo infinito. 

 
Ella me quiso, a veces yo también la quería. 
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos. 

 
Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido. 

 
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella. 
Y el verso cae al alma como pasto el rocío. 

 
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. 
La noche está estrellada y ella no está conmigo. 

 
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. 
Mi alma no se contenta con haberla perdido. 

 
Como para acercarla mi mirada la busca. 
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo. 

 
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. 
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. 

 
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. 
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. 

 
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. 
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. 

 
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. 
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. 

 
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos, 
mi alma no se contenta con haberla perdido. 

 
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, 
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo. 


Pablo Neruda.

jueves, 18 de octubre de 2012

Tiempo de magia

Cae la noche y uno vuelve a ser uno mismo. Se libera de las cadenas, libera todo lo que en el día lo ahogó. Desata con paciencia y cuidado las sogas que el día puso alrededor de su cuello, termina la tarea, respira, cierra los ojos, descansa un segundo, y piensa por fin con claridad, siente por fin con claridad. Sus pensamientos no son guiados de acuerdo a lo que sucede y sus sentimientos no son arrastrados frente a las situaciones, simplemente se es. Y hay un momento glorioso en ese descansar en el que, por un breve instante, un pequeñísimo instante, no se piensa.
¿Qué ocurre en mí que no dejo de someterme a esta prisión humana? A este sin pensar de la vida, a este pensamiento contaste. A este sentir sin calor, a este sentir herido.

lunes, 15 de octubre de 2012

Y solamente tú

Medianoche en la ciudad. Llueve. Sigue lloviendo y yo sólo escucho el ruido de las teclas junto con las gotas, que parecen danzar en un baile acompasado, brusco. No logro sacar de mi cabeza tu mirada, sibilante, penetrante, latente, siempre presente. Es como una pequeña llama que jamás se quiere extinguir. Si detengo el ruleman de mi cabeza, entonces siento con mi cuerpo lo maravilloso que sos, si te pienso, no hago más que recrear una ilusión de tu verdadera existencia. Golpearía al que dijera que la perfección no existe. Porque es subjetiva, pero existe. Siempre llevo presente el halo de tu recuerdo, como una nube que no se termina de evaporar, sos tan constante como las ondas del mar, y soy capaz de recrearte una y mil veces y darte miles de formas diferentes, porque acaparás todo lo bueno y bello de este mundo. Siento tan normal esta parálisis cerebral que me sacude cada vez que te veo, ese shock, ese impulso, ese latigazo eléctrico que acude a mí como la primera vez que te vi. Palabras brotan de mi ingenio casi sin pensarlas, como una orden muda, como si no fuera yo la que escribe, como si fueran guiadas por alguien más. Como si fueran guiadas por vos, atraídas hacia tu ser, como pequeñas tuerquitas doradas atraídas hacia un imán, como son atraídos mis labios hacia los tuyos por una fuerza invisible e invencible. Quisiera poder darle forma al amor con todo esto que te digo, pero es que es tan pequeño comparado con lo que siento, como si de una ínfima estrella en un universo se tratase, ínfima, minúscula, casi imperceptible. Pero no aun así inservible. Quisiera expresarte tantas cosas con esta pequeña lucesita, que es este pequeño poema...
No creo ser capaz de describir el sentimiento
que me provoca tan sólo verte. Sí, eso, verte.
Solamente verte sin hacer nada, mirarte,
observarte, sentir tu existencia.
Ver tus ojos, tan profundos, tan hermosos,
tan... Indescriptibles.
Tus labios, tan dulces, tan adictivos, tan suaves.
No hay manera de encasillarte en un sólo adjetivo,
aunque si tuviera que hacerlo, lo más cercano
sería Increíble.


Tu presencia deja a mi corazón sin habla.
Se queda así, mudo, mi pobre corazón.