Tengo ganas de estar en el campo. Caminar en el interminable sendero de tierra. Descansar. La ciudad apabullante como un mal sueño, las estrellas espiando mis pasos, miles de ellas. Olvidar todos los temas pendientes y que, simplemente, desaparezcan. Apreciar, detenerme, la serenata de grillos marcando el son de mis pasos nuevamente. Felicidad. Sentirme sujeta a esta tierra bendita y no a su mala gente.
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