lunes, 28 de noviembre de 2011

Liberarse.

  Dejo mi mente en blanco... Y los espacios vacíos son llenados con palabras, preguntas, letras que me vienen a la cabeza, como si fuera una liberación completa de las trabas de este mundo capitalista y ruin.
Liberarse para mí, es un acto de amor a la vida, es volver a ser por un rato lo que siempre fui.
Es dejar escapar a los conceptos abstractos y no pedir por su captura.
Es simplemente ser.
Liberarse para mi alma es subirse a un barco pirata. 
Sin leyes, sin obligaciones, a la deriva de un rumbo jamás marcado. Dedicar el tiempo a admirar el extenso océano frente a nosotros, imponente, indomable.
Son las ganas de zambullirse en él, con nuestra pesada mochila de preocupaciones a cuestas, son las ganas de sentirse uno con el agua, de permanecer sumergido por un rato, escuchando los murmullos de las algas. Ver a los peces nadar, con su mirada aguda y huidíza, y sentir como poco a poco te aceptan. Es caer cada vez más bajo a medida que el peso de nuestra carga nos condena, ver los maravillosos arrecifes de coral y no hacer nada al respecto. Darse contra un colchón de arena y sonreír a medida que las burbujas ascienden.
Liberarse es hacer oídos sordos a esa queja interna... Y cerrar los ojos por última vez.

No hay comentarios:

Publicar un comentario