martes, 1 de noviembre de 2011
Un vago concepto de libertad.
¿Qué decimos en verdad cuando decimos que somos libres? La libertad no es sólo una autonomía, además es una ilusión.
Creemos que somos libres, lo decimos con orgullo, contentos, exultantes. Pero incluso de esa forma, ¿no nos estamos aferrando a un estado del que depende nuestra integridad como individuos? Uno puede liberarse de la dependencia pero, ¿puede liberarse de la propia libertad?
Todos ansían la libertad, entonces la libertad se convierte en algo imprescindible, algo de lo que dependemos.
Teóricamente nadie es verdaderamente libre. Todos somos esclavos de algo o de alguien. Todos somos esclavos de los sentimientos, que no se pueden controlar. Todos somos esclavos del planeta, del Sol, del Universo, del Cosmos, del tiempo... Entonces, ¿no tiene cada vez menos sentido decir que somos libres?
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